lunes, 27 de abril de 2020

COVID-19 Y LA DESINFORMACION EN EL PERU



La población peruana sufre días difíciles ante una pandemia viral que comenzó en China, se extendió por Europa y Norteamérica y ahora nos ataca, causando miles de enfermos y cientos de muertos.

Luego de seis semanas de rígida cuarentena, el Perú marcha en puesto 17º en el mundo, en número de casos infectados, 2º en Sudamérica detrás de Brazil. Nuestro sistema de salud está al borde del colapso, con cientos del personal de salud infectados (muchos en estado crítico), insuficiente número de ventiladores mecánicos y hasta ¡personal tres meses impago!

En medio de un sombrío ambiente de noticias, discusiones, opiniones y el profuso empleo del internet, considero fundamental erradicar la terrible desinformación que recibe el peruano común incluyendo, desgraciadamente, a personas reputadas por su liderazgo educacional. Todo un politólogo de una prestigiosa universidad nacional afirmaba ayer que “ante la emergencia sanitaria, la actuación del gobierno ha sido encomiable; impuso una cuarentena temprana que ha salvado vidas y lanzó un paquete económico macizo”. Hasta el director del diario receptor de la ignorante declaración que consignamos, finalmente escribió que “el discurso del mandatario no solo es falaz en lo técnico, es también equivocado respecto a la tutela moral” y “cada vez es más claro que se hicieron muy pocas pruebas (y a destiempo), así como no nos preparamos respecto a camas UCI y ventiladores en su momento”.

Revisemos, pues, la verdad de los hechos.

-         - El 16 de enero del año en curso, la PAHO (Pan American Health Organization, Oficina Sanitaria Panamericana) y la Oficina Regional para las Américas de la WHO (World Health Organization, Organización Mundial de la Salud) publicaron una Alerta Epidemiológica por la aparición de un nuevo Coronavirus (nCoV) en la ciudad china de Wuhan (población de 19 millones) a finales de Diciembre 2019. Revisando el documento se lee textualmente: “PAHO/WHO does not recommend any screening at entry points regarding this event, nor any restrictions on travel or trade” (PAHO/WHO no recomiendan control en los puntos de ingreso o restricciones en viajes o comercio). Este craso error fue corregido el 24 enero, cuando PAHO Director, Clarissa Ethienne, en una conferencia a Embajadores de la Organización de Estados Americanos dijo: “Hoy encarecemos a los países de las Américas a prepararse para descubrir, aislar y cuidar a pacientes infectados con el nuevo coronavirus, en caso de recibir viajeros provenientes de países con brotes comprobados”. Esta declaración debería haber alertado a nuestras autoridades sanitarias para desarrollar el plan de contención respectivo.

-          - El 30 de enero la Organización Mundial de la Salud declaró a Covid-19 como una emergencia de salud pública. Solo la declaró Pandemia el 11 de marzo. Ya se ha señalado el nefasto tinte ideológico del presidente de la organización mundial y su actitud complaciente con el gobierno chino, que ocultó información inicial.

-         -  El 6 de febrero, PAHO anunció que estaba dando asistencia técnica sobre Covid-19 a los países miembros y que 29 laboratorios nacionales tendrían la capacidad de realizar las pruebas de diagnóstico. En Brasilia, entre 6 y 7 de febrero, se hicieron prácticas sobre la prueba molecular con laboratoristas de 9 países sudamericanos (Perú incluido), promovidas por PAHO, el ministerio de salud de Brazil y Fiocruz, una fundación brasilera.

-          - Durante el resto de febrero, incluyendo la primera semana de marzo, la PAHO continuó difundiendo información precisa a las entidades de salud bajo su jurisdicción, con el fin de preparar una respuesta a los casos importados, brotes y transmisiones comunitarias del coronavirus SARS-CoV-2.

¿Cuál fue la respuesta de las autoridades de salud en el Perú? Uno podría pensar que después de 36 días (24 a 31 enero + 29 días de febrero) MINSA ya tendría un Protocolo de Prevención en los Aeropuertos y las fronteras del país para hacer pruebas moleculares a toda persona con síntomas de Covid-19 y/o que provinieran de países con la enfermedad, especialmente Asia y Europa. Ninguno de estos viajeros debería haber ingresado al país sin tener los resultados de las pruebas moleculares. Nuestro Aeropuerto Internacional tenía espacios para que los viajeros testeados esperaran los resultados (salas VIP’s o el hotel del aeropuerto). Hasta hoy no sabemos cómo actuaron los epidemiólogos y autoridades del Ministerio de Salud, ni el gobierno ha informado sobre ello a la población. MINSA debería conocer la precariedad de nuestro equipamiento y la necesidad imperiosa de aplicar un protocolo sanitario en los puntos de ingreso (aeropuertos y fronteras). Ya la PAHO nos había “machacado” estos conceptos, según lo arriba descrito.

Lo único que se sabe es que el primer caso de Covid-19 en Perú fue publicado en TV por el Presidente de la República a las 07.33 horas del 6 de Marzo. Se trataba de un primer oficial de LATAM que había regresado al Perú de un viaje por España, Francia y República Checa. No se sabe la fecha de ingreso al aeropuerto, pero sí que no regresó a trabajar por presentar los síntomas y que contagió a siete familiares antes de tener un resultado positivo a la prueba molecular. Con este afán de figuración presidencial, la población se enteró de sucesivos casos infectados en los próximos días, reportados por una prensa que aparentemente no tenía ni idea de protocolo sanitario en los puntos de ingreso. Lo que hemos escuchado de viajeros amigos y conocidos es que grandes colas en el aeropuerto eran manejadas por sanitarios que preguntaban por síntomas y aproximaban un termómetro frontal a la persona; si no había síntomas o fiebre, los viajeros pasaban a sus domicilios. Aparentemente, el proceder de Europa o Asia  no era indicación para hacer la prueba.

Recién el 15 de Marzo se declaró el aislamiento social obligatorio por 15 días. Ya se habían registrado 71 casos de Covid-19 en el territorio nacional, siendo la mayoría en la Capital. Es probable que durante la primera quincena de Marzo, el coronavirus SARS-CoV-2 invadió al Perú sin que nosotros, característicamente, opusieran una organizada resistencia.

Otra gran incógnita ha sido el número de pruebas moleculares diarias realizadas durante el mes de Marzo. La PAHO nos enseñó cómo hacerlas a principios de febrero, pero se supone que MINSA las debería haber comprado. El liderazgo en el equipo de salud no se mostraba con claridad; simplemente, el 16 cambiaron a la  ministra de salud. Esto demostró que el gobierno nunca estuvo preparado para contener al enemigo. Parecía ufanarse de un relativo bajo número de personas infectadas, pero el número de pruebas moleculares era groseramente insuficiente. Entre el 6 y el 16 de marzo solo se hicieron ¡45 pruebas moleculares por día! El 16 de marzo se suspendieron los vuelos internacionales desde Europa y Asia al Perú, que el gobierno había decretado tres días antes. La autoridad portuaria debe tener la relación exacta de los cientos o miles de viajeros que ingresaron por nuestro aeropuerto internacional, muchos de los cuales –con toda seguridad- eran infectados asintomáticos. El 16, la ministra de salud reportó que ya se habían identificado 86 infectados.

Desde fines de marzo y principios de abril las cifras de infectados aumentaron considerablemente, así como las de los fallecidos. Y es que el gobierno empezó a emplear pruebas rápidas en gran número, mezcladas con algunas moleculares. Así llegamos al 25 de abril, donde pudimos analizar la positividad de las pruebas. El total de las moleculares a la fecha fueron 47,624 y 11,432 (24%) fueron positivas. En cambio, las serológicas alcanzaban ahora la cifra de 150,725 y solo 10,216 (6.8%) resultaron positivas. Considerando el alto número de falsos negativos de las pruebas rápidas, es imposible lograr el cerco epidemiológico del virus, debido a la falta de pruebas moleculares.

La semana pasada la incompetencia del gobierno suspendió la compra de medio millón de pruebas moleculares de una empresa coreana debido a que no satisfacían “nuestras especificaciones técnicas”. Ahora tenemos cientos y miles de provincianos que buscan regresar a sus tierras de origen para escapar de la crisis económica, alimentaria y del mortal virus. Les hacen una prueba rápida y si son negativos, suben al ómnibus con cargo a someterse a cuarentena solo al llegar. Mientras tanto, las aglomeraciones ocurren sin control, gracias a las enormes colas de los que buscan los bonos personales o incluso familiares, registrados en un incompleto Padrón  General de Hogares.

En resumen, estamos perdiendo esta guerra porque no tenemos pruebas moleculares para lograr un cerco epidemiológico efectivo. Necesitamos un urgente cambio de autoridades sanitarias, incluyendo a nuestros mejores epidemiólogos y salubristas. La población no merece monólogos no médicos y sí un equipo de expertos científicos que nos saque de este rumbo totalmente equivocado.

domingo, 2 de febrero de 2020

PUEBLO DESINFORMADO NUNCA ESTARA LISTO PARA ELEGIR



Y pasó lo que tenía que pasar. El país sigue a la deriva. La prensa dice que ahora hay nueve partidos políticos en el nuevo Congreso. No son partidos, solo “agrupaciones políticas”, la gran mayoría carentes de un mensaje positivo para el Perú. Y entre los elegidos, abundan los que llegaron por sorpresa, cosas de una organización electoral que requiere una urgente reforma. El congresista más votado resultó Daniel Urresti con 486,513 votos, De Belaúnde logró 233,942 y Martha Chávez 153,224. ¿Se imaginan?

Entre los 9 grupos, el primero recibió 10% de los votos, tres tuvieron 8%, dos 7% y tres 6%. Otros 7 grupos quedaron fuera al no pasar la valla del 5%. 16% votos nulos, 2% en blanco, 25% de ausentismo. Acción Popular, prácticamente sin historia política los últimos 20 años, se valió de la reciente conquista de la Alcaldía de Lima para apuntarse 25 escaños. Hasta el partido de un dueño de universidades norteñas que plagiaba autorías de libros alcanzó 22 escaños. Los etno-caceristas tienen ahora 13 curules gracias a sus electores anti-mineros del sur.

La fragmentación del voto y la cifra repartidora ha sido usada nuevamente por “los vivos” para hacerse de más curules. Los “votantes de ‘ultima hora” ni cuenta se dan. Resulta que los nuevos ricos (universidades y otros negociados) identifican “sujetos con arrastre” y los invitan a candidatear por el partido, con gastos de campaña incluidos. El mediocre reglamento electoral permite la trampa. APP hoy goza de 22 escaños a pesar de recibir 68,836 votos (en 2016 obtuvo 9 escaños con 125,682 votos); solo 8 de los nuevos congresistas son inscritos en el “partido”, los demás son invitados. La misma historia de los 73 congresistas de Fuerza Popular del 2016, 62 fueron invitados por Keiko.

El decano dice hoy que pasó el temblor y aconseja al gobierno a buscar consensos, recuperar el tiempo perdido y vigilar la evaluación de los ciudadanos…. En la misma onda perdida, un ex procurador escribe en un semanario que “las encuestadoras quedaron como la mona”; sin embargo, les sugiere que “recuperen su nivel técnico” pues “en estas elecciones han demostrado que no sirven para nada”. Le faltó hablar de los debates. Hay otras apreciaciones periodísticas que, por superficiales e inconsecuentes, no vale la pena discutir.

Pienso que el país queda postrado en el desconcierto y con esa actitud tan pusilánime nuestra. Un año más perdido, pero ya viene el 2021 para “celebrar” el bicentenario. Sin embargo, la clave ahora es la información, el civismo que debe despertar finalmente. Debemos considerar que el voto no sea obligatorio, como en Colombia, u obligatorio pero sin sanción por no ir a las urnas, como en Costa Rica y Panamá. El voto desinformado, de última hora, el manipulado por la prensa y sus encuestadoras, y con un organismo electoral mediocre y timorato, están destruyendo a un país lleno de oportunidades. No debemos contentarnos con autoridades de segundo nivel, con los improvisados de siempre. El Perú necesita gobernantes honestos, con probada trayectoria profesional, protegidos por una justicia verdadera que les permita cumplir con el eficiente servicio que los ciudadanos anhelan. Todo esto se logra informando al pueblo a través de debates políticos que logren definir las candidaturas, describiendo los problemas y explicando las soluciones. Los electores también tendrán tiempo para prepararse, ilustrarse y tomar decisiones lo más acertadas posibles. El voto es un deber ciudadano pero debe ser un voto maduro, bien pensado, sin obligaciones.

Insisto en el concepto que la campaña para las próximas elecciones debe versar en torno a la preparación técnica de grupos de especialistas que hayan estudiado nuestros problemas más urgentes y tengan la capacidad de transmitir las soluciones mediante esclarecedores debates. Estos idealmente deben comenzar seis meses antes de la elección. Los moderadores de tales eventos deben ser personajes debidamente preparados para conducirlos por televisión en cadena nacional.

Los debates y el voto informado, tal vez obligatorio pero sin sanción, hará la diferencia para todos los peruanos. Vendrán mejores autoridades que nos permitirán retomar la senda del progreso, llevando a cabo las reformas sociales y políticas tan urgentes para el país.


miércoles, 22 de enero de 2020

A PROPOSITO DE LAS ELECCIONES DEL 2021: LA CULTURA CIVICA PERUANA Y EL INALTERABLE POBRE PAPEL DE LA PRENSA




Hace unos días Perú21 publicó muy orondo la última encuesta de Datum… nada menos que cómo van los candidatos para las elecciones presidenciales del 2021. A la punta Del Solar con 19%, George Forsyth 8%, Julio Guzmán y Verónica Mendoza 7%, Keiko 6% y así, como escribía un ex director de ese diario, ahora en otro que hace lo mismo.

¡Qué bárbaros! Ninguno de los mencionados tiene una idea de cómo gobernar al Perú. Si hasta mencionaron a Acuña con 4%. Estamos ad portas de una elección congresal tipo chicha, muy peruana, debido a una muestra más de nuestra improvisación política, a un gobierno que inició su mandato en 2016 con grandes expectativas pero que, por enésima vez, se presentó sin haberse preparado con un nutrido equipo de especialistas que llevaran al país por el camino de las reformas que tanto necesitaba. Este trabajo debió llevarlo a cabo 2-3 años antes. Y fracasó estrepitosamente, más aún empujado al abismo por un grupo de desconocidos que se beneficiaron por un poder electoral mediocre y mal organizado. Los políticos medraron una vez más para satisfacer sus mezquinos intereses y lograron frenar el crecimiento de una nación que se benefició por su minería y su agro-exportación.

El pasado 1º de noviembre publiqué un blog titulado Carta al Electorado Peruano en vista de la confusión de un conocido periodista que –a pesar de sus décadas en la profesión- aún no se explicaba por qué no funcionan los gobiernos. Le respondía con tres acápites, el primero con lo expresado arriba sobre la preparación entre gobiernos; el segundo, instando al periodismo local que imite al periodismo del primer mundo, organizando debates (pedagogía cívica que tanto necesitamos) y desterrando las encuestas que idiotizan a la población; y el tercero, esperando que el electorado utilice nuevos métodos de comunicación para encontrar los líderes que necesitamos.

En la “campaña” que culmina este domingo participan 21 “partidos políticos” y 2331 candidatos. La prensa peruana realizó debates “de a dos” estos últimos días. ¿Quién y cómo escogieron las parejas? Misterio mayúsculo. Los pasaban en la televisión, en los periódicos, de repente en los radios. Yo pregunto a la prensa, ¿de veras ustedes creen que hicieron un servicio a la población? No les puedo asignar total responsabilidad por la falta de civismo del electorado peruano, especialmente si aquí se empeñan en hacer las votaciones obligatorias, a pesar de nuestras deficiencias culturales. Los electores, prácticamente la mayoría, están confundidos y no saben por quién votar.

Párrafo final para sugerir a nuestro “cuarto poder” que me impresiona su mediocridad, teniendo elementos notables. Las encuestas deben cesar. La prensa tiene una inmensa labor pedagógica que realizar para mejorar nuestro civismo electoral. Y eso lo podrá lograr a través de sesudos debates presidenciales que deberían comenzar pronto. Solo así el Perú tendrá una ventana de oportunidad, reconociendo que nos falta mucha educación. La votación no debe ser obligatoria. Los políticos deben agrupar técnicos preparados que estudien y les asesoren cómo gobernar, si llegan al poder. No más improvisación.


viernes, 1 de noviembre de 2019

CARTA AL ELECTORADO PERUANO




Deseando que Todos los Santos se apiaden de nuestras confusas gentes y hagan llegar estas ideas a todos los rincones, es hora de tomar actitudes proactivas y no reactivas. Y es que nuestra imperfecta democracia nos ha fallado nuevamente. Durante los pasados tres años, la irresponsabilidad y la corrupción han aletargado al país, impidiendo su progreso.

Nuestra mediocre clase política fue, sin embargo, elegida por todos nosotros y precisamente aquí es donde el electorado debe actuar: ¡No más indiferencia e improvisación! Busquemos como votar con conocimiento y responsabilidad, exijamos la información de la prensa hablada, escrita y televisiva. Incluso, ahora podemos encontrar mucha información en el Internet.

El día de ayer, un conocido periodista publicó un artículo formulando la siguiente pregunta: ¿Por qué los gobiernos no funcionan? Grande fue mi sorpresa cuando culmina su escrito sin contestar la pregunta, si bien describe obvias generalizaciones. Mis siete décadas de vida me permiten responder a la pregunta:

1.  No se puede aspirar a gobernar un país como el nuestro sin una profunda preparación académica por un importante y diverso grupo de expertos que estudien y propongan no solo las varias reformas que el Estado requiere para abrazar la modernidad, sino que estén dispuestos a explicárselas a la población, mucho antes de llegar a ser gobierno.

2.    Nuestro pueblo asiste a los sufragios desinformados por encuestas que solo buscan titulares de los diversos grupos de comunicación, mientras que los países desarrollados organizan múltiples debates, 6-9 meses antes de las elecciones, que permiten conocer la preparación y experiencia de los aspirantes a recibir la confianza del electorado.

3.    Como nuestros partidos políticos no gozan del historial que se exhibe en el Primer Mundo, la mayoría carece de sólidas metas doctrinarias o cuadros con las capacidades descritas arriba. Sin embargo, la nueva clase política debe incluir a ciudadanos con una limpia y solvente trayectoria profesional que desplace para siempre a esa masa informe de improvisados que han degradado la administración nacional.

Debo finalizar con una clara advertencia. La lucha por una real democracia no debe marginar las aspiraciones socio-económicas del sector menos favorecido de la población. Las reformas pronto pueden dejar de ser urgentes y tornarse en episodios como los ocurridos en nuestros vecinos del sur. Los peruanos debemos pensar en mejorar el sistema y ello pasa por la realización de debates que nos permitan elegir mejor en las urnas. Tenemos gente preparada y honesta. Es deber de todos encontrar los líderes que el Perú necesita. Pasemos la voz y Todos los Santos harán el resto.


lunes, 9 de septiembre de 2019

LAS MUERTES NEONATALES QUE PUBLICA AHORA LA PRENSA




El Perú es un país acostumbrado a reaccionar cuando las desgracias ocurren ya que sus gobernantes son incapaces de prevenirlas. Aparecen entonces la prensa, los “politólogos”, los vecinos y por supuesto las autoridades de diferente pelaje para “poner el grito en el cielo y rasgarse las vestiduras” ante lo que pudo prevenirse: las cortas vidas de los inocentes y las lágrimas de sus familiares.

Ahora, el país comprará incubadoras y tantos otros insumos, el tiempo pasará y la mediocridad organizativa seguirá igual cuando el cielo se despeje, hasta que aparezca una nueva tormenta.

Fue mera casualidad que “un diario de circulación nacional” publicara hoy una entrevista a un prominente economista nacional con el título de “Es sumamente difícil lograr cambios sustanciales”. Ante la pregunta: “Otro fetiche muy común entre políticos y académicos peruanos  es el de las reformas…”, la decepcionante respuesta fue “eso de hablar de grandes reformas es regresar a un discurso político”; y luego agregó “Para mí mejorar la eficiencia del motor económico del país es un problema del gobierno en mil cosas chicas”.

Y es que hablar de reformas en un país atrasado (léase en vías de desarrollo, si el amable lector desea) no es un fetiche. El fetichismo es un concepto marxista que parte del desencanto de la burguesía del siglo XVII. El presente que vivimos los peruanos no solo depende de la economía, sino de la lucha contra la corrupción y la formulación de reformas puntuales que deben tener dos características:


1.        Deben ser comunicadas a la población en términos absolutamente transparentes.
2.   Requieren de cambios profundos que tomará una o dos generaciones para lograrse.   Algunos cambios pueden ser rápidos (acreditación de nuestras 51 escuelas médicas) y   otros progresivos (agua y saneamiento a todo el país), para hablar de una reforma de la   Salud.

Desafortunadamente, la prensa, los “politólogos”, los vecinos y las autoridades de diferente pelaje no han mostrado ningún interés en planteamientos reformistas de los peruanos que vivimos muchos años en el exterior y regresamos para poner el hombro y colaborar juntos en revertir nuestro subdesarrollo.

Por ahora, solo puedo expresar mis sentidas condolencias a las familias tan injustamente afectadas.


martes, 19 de marzo de 2019

COMUNISMO Y CORRUPCIÓN, UN BREBAJE VENENOSO



   
Pobreza e ignorancia son el caldo de cultivo del comunismo internacional, el cual necesariamente se sustenta en mercenarios que denigran el uniforme militar de un país, avasallando  los poderes judicial y legislativo para usufructuar un capital que es del pueblo. Los únicos ricos y omnipotentes son la camarilla que se perenniza en el poder.

No intentamos explicar el origen del fenómeno en los diferentes territorios del planeta pues nos perderíamos hurgando en la historia de la geopolítica mundial y saldríamos por las ramas del frondoso árbol latinoamericano, donde queremos mantenernos los que anhelamos su despegue hacia el verdadero  progreso.
Retrocedamos, pues, a la década de 1950, la época que siguió a la segunda guerra mundial, cuando los Estados Unidos y Rusia se disputaban la hegemonía ideológica, siendo Latino América un mero observador de la llamada “guerra fría”. El comunismo en el Perú era un grupúsculo de seguidores pro-soviéticos que no tenían cabida en un país dominado por dictaduras militares o estados de ultra derecha. La vigencia del partido comunista mexicano cedió ante el desarrollo de la revolución mexicana y el Partido Revolucionario Institucional (PRI) que gobernó al país por siete décadas (1930-2000). Ni con la aparición de un Pablo Neruda pudo el comunismo chileno significar una fuerza política estable.

CUBA

¡Tuvieron que coexistir Batista en Cuba y la irresponsable política exterior de los Estados Unidos hacia La Perla del Caribe para facilitar la expansión del comunismo en Latino América!

Es importante recordar que en la década de los años cincuenta Cuba era un país relativamente próspero con seis millones de habitantes. Su producto interno bruto per cápita era el tercero de la región, solo superado por Venezuela y Uruguay. La economía dependía de una masiva elaboración de caña de azúcar que exportaba casi toda a Estados Unidos. También producía cacao y tabaco. 76% de la población sabía leer y escribir, cuarto índice de alfabetización en América Latina. En 1957 ocupaba el primer lugar de la región con la menor mortalidad infantil y un mayor número de médicos y camas hospitalarias por habitante. ¿Cómo el comunismo podría surgir en una nación como la descrita?

Fulgencio Batista nació pobre en 1901 y se convirtió en militar veinte años después. Como es frecuente en América Latina, buscó en la política un destino mejor y lo consiguió con un golpe de estado en 1934, cuando siendo un oscuro sargento, pasó a comandar las fuerzas armadas con el grado de coronel. En 1940 fue elegido presidente por un período de cuatro años, al cabo de los cuales alternó viviendas en el famoso Waldorf Astoria de Manhattan y en una casa en Daytona Beach, Florida. En 1952 vuelve a Cuba y lleva a cabo otro golpe militar, cerrando el Congreso y suspendiendo las garantías constitucionales; además, incrementó sueldos a los militares, suprimió el derecho de huelga y restableció la pena de muerte. Fue muy cuidadoso en respetar los negocios norteamericanos, hizo alianzas con los ricos terratenientes azucareros y llevó la corrupción a niveles nunca vistos. Como resultado de esta insensata dictadura, se produjo un marcado divorcio entre el campo y la ciudad. En la vida rural se duplicó la mortalidad infantil y  60% de los casi tres millones de campesinos carecían de agua, servicios sanitarios o electricidad.

Mientras tanto, 300 kilómetros al norte, el gobierno norteamericano tenía que estar al tanto de la corrupción de Batista y sus secuaces, pero parece que solo le importaba la protección de sus intereses económicos en la isla, incluyendo la profusión de lujosos hoteles, casinos, discotecas, restaurantes y establecimientos para los ricos, actores y actrices famosos y, especialmente, a personajes del hampa mundial.

La desigualdad social dio motivo a que sectores de la clase media se sensibilizaran con la situación del campo y se lanzaran no solo a buscar un cambio político sino a querer democratizar el país, según sostiene el historiador y maestro universitario Sergio Guerra Vilaboy. La pequeña Cuba tenía una sola lengua, estaba interconectada y tenía modernos sistemas de comunicación para la época, tales como la radio y una creciente televisión. Es así que el 26 de Julio de 1953 un joven abogado asaltó el Cuartel Moncada en Santiago de Cuba, en el extremo oriente de la isla. 130 hombres y mujeres comandados por Fidel Castro no tuvieron éxito ese día. Casi la mitad fueron apresados, sufrieron horribles torturas y luego el sanguinario dictador los mandó matar. La resistencia fue en aumento y la geografía de la Sierra Maestra refugió a los revolucionarios. Mientras tanto, ¿qué hizo el gobierno de Harry Truman? Pues enviaba armamentos a Batista. Por un lado, es sabido que desde fines de la década del cuarenta había una campaña anticomunista en los Estados Unidos. Ciertamente es claro que los problemas internacionales eran múltiples y algunos espinosos. Empero, ¿cómo ignorar la pobreza e ignorancia campesina de un pueblo tan cercano, causados por un tirano que endiosaba al inversionista extranjero y a mafiosos que alegremente saqueaban el país? Al asumir Eisenhower en 1953, las armas continuaron llegando a Cuba, pero ahí todavía no había comunismo, tan solo un pueblo rural al borde de la desesperación.

La historia es harto conocida. Batista fue derrocado pero el sátrapa logró huir a Santo Domingo con una cuantiosa fortuna, estableciéndose más tarde en la España de Franco, hasta morir de un infarto en 1973. Fidel Castro y su gente celebraron la recuperación de su libertad el 1º de Enero de 1959, pero pronto abrazaron el comunismo y, entonces, el pueblo perdió nuevamente esa libertad.

El neo-sátrapa pronto desarrolló un modelo de control de seres humanos que recuerda a la Inquisición de épocas medievales. En 2014, Juan Reinaldo Sánchez publicó “La Vida Oculta de Fidel Castro”, cuya lectura describe la enfermiza conducta de un millonario autócrata que manejó Cuba a su total antojo por casi seis décadas. Sánchez fue guardaespaldas personal de Fidel durante 17 años y la complejidad y detalle de lo descrito solo es compatible con la más descarnada verdad. La creación del G2 o Seguridad del Estado tenía tres funciones: Espionaje, contraespionaje y seguridad personal del caudillo. Cualquier crítica contra la revolución, por menor que fuera, era grabada y reportada diariamente; los militares de alta graduación, políticos, administrativos, diplomáticos, todos eran grabados. Nadie era indispensable. Carcelería, tortura y fusilamiento eran utilizados sin miramientos y sin compasión. La seguridad personal tenía tres anillos concéntricos: El tercero tenía miles de soldados cuidadosamente escogidos; el segundo se denominaba grupo operativo y constaba de 80-100 soldados; el primer anillo o escolta eran dos equipos de 15 hombres cada uno. Sánchez estaba en este selecto grupo.

Estados Unidos comenzó su bloqueo comercial a Cuba en 1962 y Rusia respondió con una masiva ayuda a la Revolución, hasta que los problemas soviéticos de la década del 80 obligaron a suspender esos aportes a la Isla. Sánchez describe cómo Castro inició entonces una floreciente política de contrabando, seguida de un enorme narcotráfico de cocaína colombiana. A mediados de 1989, ante la insistente acusación regional de estas corruptas prácticas, Fidel orquesta una investigación y captura de prominentes miembros del gobierno, incluyendo al General Arnaldo Ochoa –considerado héroe de la revolución y que acababa de regresar de guerrear en Angola- a quien degradó públicamente a soldado raso y luego fusiló, con otros líderes, tres semanas después. Así de diabólica era la conducta del tirano.

VENEZUELA

La década del 50 muestra a Venezuela gobernada por Generales desde la disolución de la Gran Colombia en 1830, con excepción de Rómulo Betancourt que gobernó entre 1945-1948 en medio de la bonanza económica producida por el petróleo, tan necesario en la post guerra. En 1952 el General Marcos Pérez Jiménez realizó otro golpe y gobernó hasta 1958, llevando a cabo muchas obras públicas pero dentro de una férrea dictadura. La violenta represión no se hizo esperar. Ya el 90% de la economía dependía del petróleo, el agro se había descuidado y existían graves problemas sociales. La población luchaba por reinstalar la democracia y finalmente triunfaron. Pérez huyó y en 1959 se celebraron elecciones libres con el regreso de Betancourt.

Las cuatro décadas siguientes dieron paso a gobiernos civiles. Las empresas petroleras fueron nacionalizadas en 1976. Sin embargo, la economía entró en crisis a raíz del endeudamiento incurrido después del “boom” petrolero de la década del 70. La caída del precio del petróleo se acompañó de  espirales inflacionarios, desconfianza de inversionistas, corrupción administrativa y mercados negros de bienes y divisas. El fracaso de los gobiernos civilistas originó la consabida protesta popular en varias ciudades  apoyada por los militares aventureros de siempre, entre los cuales figuraba Hugo Chávez.

En 1988 Carlos Andrés Pérez inicia su segundo período presidencial, llevando a cabo una serie de ajustes económicos impuestos por el Fondo Monetario Internacional, incluyendo un aumento del 100% en el precio de la gasolina. La primera semana de Marzo de 1989 tuvo lugar en Caracas una serie de fuertes protestas y disturbios (“Caracazo”) reprimidos por la Policía y el Ejército. El reporte de 276 muertos y miles de heridos puede haber quedado corto. En su libro “El Delfín de Fidel”, el General Peñaloza, que había seguido al  movimiento conspirador de Hugo Chávez, relata que Fidel Castro había infiltrado un pelotón de francotiradores cubanos que disparaban a los militares que luchaban por restablecer el orden durante el Caracazo, siendo esta la causa del recurso de fuego a discreción. El descrédito del gobierno se tornó irreversible. En 1993 Pérez, acusado oficialmente de corrupción, fue obligado a renunciar. El descontento y frustración popular abrazó el discurso demagógico de Chávez, quien triunfó en las elecciones de 1998. Por el libro de Juan Sánchez, sabíamos que ya desde los 70, Castro ansiosamente buscaba aliados venezolanos para no depender de la lejana Rusia.

Hacia 1998, Venezuela producía 1.94 millones de barriles diarios. Hugo Chávez, admirador de Fidel, no tardó en recibir cátedra de éste, quien le instaba a “aprender a manejar la ignorancia de los pobres con un verbo encendido de autoridad y poder”. Utilizando miles de millones de petrodólares, Chávez asignó subsidios con el fin de comprar el sector empobrecido de la población, incluyendo elementos del hampa para formar “brigadas revolucionarias”. Entre 2004-2013, Chávez envió a Cuba cien mil barriles diarios de petróleo, recortando el presupuesto venezolano en ¡58,950 millones de dólares! Cuba se comprometió a enviar apoyo en educación, salud, deporte, ciencia y tecnología. El saqueo del país lo llevó a una creciente inflación, pobreza, pérdida de la libertad y a un desenfrenado narcotráfico.

En 2013 Chávez murió de cáncer, meses después de haber elegido como sucesor a un chofer de autobús llamado Nicolás Maduro. Este sujeto, protegido por una elite de guardaespaldas cubanos y altos jefes militares organizados según el sistema de seguridad castrista, ha continuado la cuasi destrucción del país de Bolívar, dando lugar a una épica emigración de tres millones de venezolanos y una impagable deuda externa de 175 mil millones de dólares. En Enero del presente año la inflación llegó a 2.6 millones por ciento y el FMI estima que puede llegar a 10 millones por ciento en Diciembre.

LA CORRUPCIÓN

Transparencia Internacional es una ONG fundada en 1993 en Alemania. Define la corrupción como “el abuso del poder para beneficios privados que finalmente perjudica a todos y que depende de la integridad de las personas en una posición de autoridad”. Desde 1995, la entidad publica anualmente su Índice de Percepción de Corrupción (IPC). El puntaje varía de 0 (corrupción elevada) a 100 (transparencia elevada). El 29 de Enero 2019 apareció su más reciente IPC entre 180 países, demostrando la incapacidad de la mayoría de los gobiernos para controlar la corrupción, lo que a su vez contribuye a una crisis de la democracia en todo el mundo. La puntuación media fue 43 y solo 27% de los países alcanzaron más de 55 puntos.
    
Hay una relación directa entre corrupción y la salud democrática global. Las llamadas “democracias plenas” obtuvieron un promedio de 70; las “democracias débiles” promediaron 49; los gobiernos “híbridos” (con algunos sistemas autocráticos) tuvieron 35, y los regímenes autocráticos alcanzaron una media de 30.

En Latino América, Uruguay recibió 70 puntos (puesto global 23) y Venezuela 18 (puesto global 168). Los puntajes de Bolivia (29), México (28) y Nicaragua (25), evidenciaron alta corrupción. La reconocida autocracia cubana ha venido sosteniendo un puntaje alrededor de 47, lo cual es explicable por el monopolio absoluto de las empresas productivas y un régimen que funciona por encima de la ley, según un exhaustivo estudio de Ricardo Puerta.

El autor sostiene que “los sistemas políticos e ideológicos no son culpables de la corrupción, sino la naturaleza humana”. Afirma que los países con menor corrupción son aquellos con mayores niveles de inversión y producto interno bruto, respeto a derechos humanos, integración a mercados internacionales, alto nivel de vida y riqueza. Pero es imprescindible que, además de crear sociedades democráticas, se practique conductas culturales  modernas, tales como descartar hábitos retrógrados y no vivir por encima o debajo de la ley. Según Puerta, la cultura del civismo y educación tiene que ser transmitida de padres a hijos.

El Perú, con su decepcionante puntaje de 35 en el IPC de este año, figura en el puesto 105 de 180 países, habiendo caído 22 posiciones desde 2012. Ni siquiera sumamos el puntaje de las “democracias débiles”. Somos un país híbrido, en donde figuran democracias débiles con algunos sistemas autocráticos.

El territorio de nuestros Incas se ha empequeñecido con el tiempo mientras nuestros políticos guerreaban entre sí. Como Cuba y Venezuela también hemos tenido una historia republicana repleta de caudillos militares, luchas fratricidas por el poder hegemónico y corrupciones a todo nivel. A pesar de ser un país rico, la política y la falta de educación nos ha llevado por un camino sin los valores que conducen a un desarrollo sostenible.

Hoy tenemos gente pobre, mal educada, aislada por la geografía y la indiferencia de los afortunados, descontentos crónicos e incluso víctimas de agitadores apátridas que buscan frenar el desarrollo con tal de vender ilusiones que solo cosechan las tragedias descritas.

Hemos pasado por recientes aventuras nefastas como el Alanismo, el Velascato, el Fujimontesinismo, el Toledismo, el Humalismo y el Ppkausismo. Los desgobiernos se suceden sin lograr el despegue definitivo. El civismo sigue tan pálido como la anemia y pobreza de nuestras gestantes que traen bebes desnutridos, mientras los gobernantes están ocupados en aprender a gobernar. La improvisación alimenta la corrupción.

DEBATES EN EL PERÚ

Muchos hablan pero muy pocos son conscientes de los peligros. Los engendros de Fidel ya destruyeron Cuba y Venezuela. Ahora pululan en Bolivia y Nicaragua. Por otro lado, Brasil, Argentina y Ecuador han recientemente aplicado correctivos a la influencia chavista. El socialismo actual de México es sumamente peligroso, pues se desenvuelve dentro de una alta corrupción.

En el Perú, nuestros noticieros cotidianos mayormente compiten por publicar irrelevancias o mantener la sintonía de sus programas basura. El conocimiento y la cultura son valores extraños, muchas veces despreciados. Ya es tiempo que se reúnan líderes para estudiar cómo gobernar al país que les vio nacer. Solo con la participación generosa y proactiva de los peruanos preclaros que tenemos, nos aproximaremos al 2021 con la presencia de múltiples y valiosos Debates que ilustren y empoderen al elector. Es preciso dejar de lado a las estúpidas Encuestas, que contribuyen a la inconsecuencia o atontamiento de un pueblo carente de cultura cívica, privándolo de la oportunidad de conocer por qué y cómo deben apoyar las múltiples reformas que necesita el país.



miércoles, 20 de febrero de 2019

SEÑOR PRESIDENTE




En vista de que el 2021 está a la vuelta de la esquina, no hay tiempo que perder. Usted sabe que para gobernar hay que prepararse. Quién mejor que usted para comprender lo que le sucedió a su compañero de lista. Ahora, el destino lo ha colocado en un punto de quiebre. Si no me simpatizara no le escribiría, pero debo constar que estas líneas son el último capítulo de una gesta de 45 años para proteger la salud de una enorme cantidad de peruanos que no reciben la calidad de atención que descubrí en 30 años de formación y práctica profesional en los Estados Unidos.

Pensé haber cumplido con el país pero hoy leí la extensa entrevista de Mariela Balbi a Luis Bedoya Reyes, ilustre peruano que hoy cumple 100 años de vida ejemplar. Dijo de usted que “se adapta bien a lo que pide el pueblo”, que “es impredecible pero que tiene opinión”, que “ahora está más dedicado a vivir el episodio y que debe entrar al gobierno fundamental” y finalmente, que “fije metas para el futuro cercano y deje líneas matrices para el siguiente régimen”. Con respecto al peruano, la frase del Dr. Bedoya debería retumbar en los confines del país: Preguntado si el estilo de hacer política es la animosidad y la polarización, contestó: “No. Esa es la condición normal del peruano. ¿Por qué tú y no yo? También es normal del peruano estar en la calma chicha, la comodidad. No está aquí ni allá, pero está”.

La lucidez del Doctor Bedoya me animó a escribirle a usted sobre la Reforma de la Salud en el Perú. Si lo expuesto abajo merece su atención, trabajaré con su equipo hasta plasmar un documento que quede no solo para el próximo gobierno sino muy probablemente para la próxima generación, pues se trata de un proceso difícil, largo y costoso. Ciertamente no busco poder político o económico.

Reformar la salud es un clamor nacional. Las instituciones del Sector son obsoletas y deben modernizarse. Los urgentes cambios necesarios requieren una revisión legal por expertos. Los indicadores de salud no son conocidos por la población, especialmente aquellos que se comparan pobremente con otros países latinoamericanos. La educación médica y paramédica se ha convertido en un negociado sin control, intocable y por ende, mafioso. El ejercicio profesional funciona con controles característicos del siglo pasado. Las escuelas y los diversos centros de salud funcionan sin un sistema de acreditación moderno y confiable. El Sunedu de las universidades peruanas no debe ni puede acreditar la formación de médicos o la actividad hospitalaria. La Atención al Primer Nivel de Salud no se debe hacer en hospitales sino en Postas Médicas o Clínicas de Barrio y es en ellas donde se debe realizar la mayor inversión en salud. La universidad debe preparar médicos familiares y comunitarios para atender los pueblos alejados del país; su remuneración debería ser el triple de los que laboran en la Capital. El Aseguramiento Universal es un sueño imposible sin un estudio financiero por economistas contratados a tiempo completo por un período prolongado; aquí, organismos o fundaciones internacionales podrían sufragar tan importante tarea. Agua y saneamiento requieren atención continua y una millonaria inversión en los próximos 5-10 años; sin esta tarea, no puede reformarse la salud. Finalmente, otro grupo de expertos deberán trabajar en un acceso universal a medicamentos de calidad.

En la sección Blogs de mi página web publico Reforma del Sistema de Salud en el Perú (Setiembre 2008, 9 páginas, 34 referencias bibliográficas).

Muy atentamente,
Jorge E. Uceda del Campo

Miraflores, 20 de Febrero, 2019.