sábado, 25 de julio de 2026

MANIFIESTO PARA LA CIRUGIA PEDIATRICA PERUANA DEL SIGLO XXI

 

MANIFIESTO PARA LA CIRUGIA PEDIATRICA PERUANA DEL SIGLO XXI

 

Los integrantes de la nueva junta directiva de la Sociedad de Cirugía Pediátrica, tienen hoy la responsabilidad de fortalecer la especialidad hacia el futuro. El nuevo presidente tuvo la gentileza de invitarme a la ceremonia, donde se hizo mención de los 63 años de vida institucional de la Sociedad.

 

Afortunado de haber tenido el privilegio de operar niños durante 47 largos años, 22 en los Estados Unidos y 25 en el Perú, entiendo la preocupación de jóvenes cirujanos pediatras, que destacan en sus centros asistenciales, sobre la rectoría y el futuro de la especialidad. En previsión de una futura conversación sobre el tema, decidí publicar un manifiesto para la cirugía pediátrica peruana del siglo XXI.

 

Retirado profesionalmente en 2021, siempre estuve en desacuerdo con el inconsistente manejo de la cirugía pediátrica en mi país. Es evidente que las instituciones no son formadas por edificios o equipamiento, sino por aquellas personas que las constituyen. Transcurridos 52 años desde mi primer regreso al Perú, considero prudente asumir un rol proactivo en los pasos a seguir, para controlar el presente de la especialidad y promover desarrollos futuros.

 

Quisiera comenzar con una importante reflexión. El siglo XIX estadounidense produjo dos gigantes cuya estatura física apenas alcanzaba 1.60 metros: William Worrall Mayo, fundador de una tradición médica que cambiaría la medicina moderna, y Andrew Carnegie, el industrial que convirtió su inmensa fortuna en un legado universal de educación y cultura. La verdadera grandeza nunca se midió en centímetros, sino en la profundidad y permanencia de sus obras.

 

Como ven, antes de presentar un primer paso, deseo llevarlos a acontecimientos históricos en los Estados Unidos. Los mencionados grandes hombres exhibían una gran fortaleza intelectual y gran atención a la educación y el progreso. Ambos nacieron en Europa, con 16 años de diferencia y a solo 350 kilómetros de distancia. Mayo nació en 1819 cerca de Manchester, Inglaterra y Carnegie en 1835 cerca de Edinburgh, Escocia. Sin embargo, sus emigraciones a los Estados Unidos fueron más cercanas, Mayo en 1845 a New York y Carnegie en 1847 a Pennsylvania.

 

William Worrall Mayo vio fallecer a su padre a la edad de siete años, pero su abnegada madre pudo darle una buena educación. Estudió latín y griego con un tutor francés, asistió a un colegio en Manchester y tomó lecciones privadas con un reputado químico. Inició estudios médicos en Manchester, Londres y Glasgow, pero no los culminó por su gran inquietud y ansiedad por explorar el mundo. A la edad de 26, un barco lo llevó a Nueva York y encontró trabajo en el departamento de química del hospital Bellevue, donde fue testigo de corrupción política y mala-práctica médica. Por esa época, la enseñanza de la medicina era satisfactoria en la América Colonial, pero con el crecimiento de la población a través de montañas y ríos, la demanda de médicos sobrepasó la oferta de hombres bien entrenados, apareciendo entonces pequeñas escuelas médicas privadas en las zonas rurales de Kentucky y Ohio, seguidas de decenas en Indiana, Illinois, Michigan y los Estados del oeste. La educación abarcaba 1-3 años, se basaba en conferencias y la experiencia clínica era inexistente. William Mayo logró graduarse de médico en Indiana en 1950, pero sus incesantes exploraciones a ambos lados del Mississippi, finalmente lo llevaron a asentarse en el pequeño pero pujante pueblo de Rochester, Minnesota. Corría 1863 y había llegado con su esposa Louise, dos hijas y un varón de 2 años de edad, William Jr. Cuatro años después vino al mundo su hermano Charlie.

 

Andrew Carnegie creció en medio de tan escasos recursos que toda la familia emigró a Pennsylvania cuando él contaba con 12 años. Trabajó desde muy pequeño en la empresa estatal de ferrocarriles y a los 20 años ya era gerente y había desarrollado una gran pasión por la lectura. Su capacidad y buena disposición para el trabajo duro, su perseverancia y diligencia pronto le trajeron oportunidades. En la Guerra Civil se encargó del transporte militar y se convirtió en experto telegrafista. Inversiones audaces lo llevaron a hacer fortuna en la industria del acero. Sin embargo, pensaba que debía usar su fortuna para beneficiar a los demás y ocuparse en algo más que ganar dinero. Se dedicó entonces a la filantropía, financiando bibliotecas, universidades e instituciones culturales. Su Fundación creada en 1902, contrató a Abraham Flexner para estudiar la acreditación de 155 escuelas médicas que mal-funcionaban en Estados Unidos y Canadá. El Flexner Report, publicado en Nueva York en 1910, revolucionó la educación médica en Norteamérica, lo cual fue el primer paso para explicar el increíble progreso de la Salud en el mundo civilizado de hoy.

Miremos ahora a la Cirugía del siglo XIX.  En ese tiempo, la cirugía fracasaba por masivas infecciones post operatorias y una altísima e intratable mortalidad. No obstante, apareció Louis Pasteur y su presentación en la Sorbona en 1864 introdujo la microbiología moderna. El lavado de manos en cirugía era lo aconsejable, pero la resistencia al cambio apareció en Europa. Ya en 1861, el austro-húngaro obstetra Ignaz Semmelweis había publicado una gran reducción de la terrible sepsis puerperal con métodos antisépticos, pero sufrió internamiento en una institución mental en 1865, falleciendo en dos semanas por sepsis causada por palizas infectadas al tratar de escapar. En 1867, Joseph Lister, en Londres, siguiendo las investigaciones de Pasteur, implementó el uso de los métodos de asepsia y antisepsia en cirugía y, a partir de la década del 70, se empezó a publicar la supervivencia de cada vez más atrevidas y numerosas intervenciones.

En Rochester, los hijos del “old doctor Mayo”, Bill y Charlie, estudiaron medicina en Michigan y Chicago, respectivamente y demostraron una gran vocación para especializarse en Cirugía. Creciendo en la era listeriana, múltiples avances quirúrgicos tenían lugar en Europa y Norteamérica y los hermanos viajaban con frecuencia, estudiando la fisiología y patología de nuevos procedimientos quirúrgicos que, a su regreso al St. Mary’s de Rochester, aplicaban con innata destreza y buenos resultados. Con el cambio de siglo, los hermanos Mayo habían acumulado un gran número de exitosas y variadas operaciones y su fama creció a nivel nacional, agregando docencia a la experiencia, lo que condujo a la fundación de la Clínica Mayo en 1914.

Mientras tanto, la reforma de la educación médica de 1910 motivó a los nuevos maestros mejorar los niveles de atención médica, para lo cual empezaron a auto regularse, apareciendo entonces los Directorios o Boards de diferentes especialidades. El Board de Cirugía se formó en 1937 y la cirugía norteamericana floreció a niveles nunca antes vistos. Por esa época, experimentados cirujanos generales habían comenzado a tratar niños. Fue también en 1937 que apareció el primer centro de entrenamiento quirúrgico pediátrico, dirigido por William Ladd en Boston. Dos de sus alumnos más destacados “esparcieron la semilla”: Robert Gross formó 7 futuros jefes de programa y H. (Harold) William Clatworthy formó 8. Todos estos programas duraban un año, se desarrollaban en hospitales de niños y solo aceptaban médicos entrenados en Cirugía General durante 4 años.

Establecimiento de la Cirugía Pediátrica en los Estados Unidos. Estimo que es fundamental estudiar la experiencia de la Cirugía Pediátrica Americana, donde está la clave para llevar a cabo una estrategia imprescindible y encontrar el rumbo correcto.

Recordemos que los norteamericanos fundaron su primer programa de entrenamiento el mismo año que se creó el Board o Directorio de Cirugía General. En los Estados Unidos, primero se preocuparon de impulsar le enseñanza, investigación y la atención a los niños con enfermedades quirúrgicas. Solo 13 años después, el American College of Surgeons formaliza el auspicio de 11 programas de entrenamiento en Cirugía Pediátrica. Esto nos indica que la institución primaria de la cirugía general se preocupaba del progreso de una de sus más queridas especialidades. En 1960, ya existían 17 programas aprobados, 15 en EEUU y 2 en Canadá, país vecino que se había integrado por completo al sistema americano.

Con el rápido progreso de la especialidad, recién en 1970 se forma APSA (American Pediatric Surgery Association). APSA estaba formado por distinguidos cirujanos pediatras, seriamente comprometidos con liderazgo en tres campos fundamentales: Cuidado del paciente, educación e investigación. Las contribuciones de APSA no se hicieron esperar. A comienzos de 1971, sometieron los 17 programas de entrenamiento a una exhaustiva evaluación, incrementándolos a dos años de duración y   adicionando la cirugía toráxica general a la especialidad, cuando ya era evidente el notable avance de la cirugía neonatal y una amplia experiencia en malformaciones congénitas pulmonares. A mediados de ese año, ya se habían aprobado diez de esos programas.

El autor de esta nota, nacido en Barranco un 17 de febrero de 1940 y graduado médico por San Marcos en 1966, se encontraba en 1971 cursando su cuarto año de residencia en cirugía general en la Clínica Mayo y ya había sido aceptado para iniciar su cirugía pediátrica en julio de ese año en el Children’s Hospital of Michigan, uno de los diez aprobados. Finalizado su entrenamiento en junio 1973, habiendo aprobado su Board de Cirugía General y la licenciatura para ejercer medicina en los Estados Unidos (State Board of Michigan), sintió la responsabilidad de volver para compartir su afortunada experiencia. Regresó al Perú en julio de 1974 con la idea de preparar jóvenes que culminaran satisfactoriamente un programa de cirugía general y que pudieran ser admitidos a un entrenamiento de dos años en cirugía pediátrica, como el recibido en Detroit. El siguiente paso sería procurar a nuestros colegas 6 meses de asistencia a hospitales de niños aprobados en los Estados Unidos y a cargo de reconocidos líderes en cirugía neonatal e infantil, para luego regresar y “esparcir la semilla”.

Profesionalmente, regresé tres veces a la patria. Hoy, nos queda proponer un modelo que favorezca la especialidad:

1.       Constitución de un ente rector provisional, responsable de una adecuada reorganización y funcionamiento de la especialidad, la cual podrá ser asumida por la nueva Junta Directiva de la Sociedad de Cirugía Pediátrica, para llevar a cabo los considerandos del presente manifiesto. Los estatutos serán legalmente adecuados a la reforma propuesta, con la consiguiente independencia del arcaico sistema nacional que interviene hasta hoy en todas las especialidades médicas. La función del ente rector será evaluar los programas de entrenamiento y sus graduados, y velar por el desarrollo de una verdadera atención de calidad a la población infantil.

 

2.       Nuevo programa de entrenamiento en cirugía pediátrica. Dos años de duración, luego de haberse completado cuatro años en una Residencia aprobada de Cirugía General. El ente rector suspenderá los actuales 4 o 5 programas de cirugía pediátrica y establecerá un moratorio de unos cinco años para permitir a los nuevos aspirantes llevar a cabo su entrenamiento en cirugía general. Ya existe un exigente modelo de programa quirúrgico pediátrico, aplicable a nuestra realidad, pero sujeto a la aprobación del ente rector. Los programas nacionales serán re evaluados cada tres a cinco años.        

 

3.       Crear un Comité de Revisión del Residentado (CRR). Conformado por distinguidos y representativos cirujanos, establecerá los requisitos para aprobar el entrenamiento de los candidatos. Una tarea fundamental del CRR será identificar “los componentes primarios en cirugía”, es decir, las operaciones con las que el residente debe tener suficiente experiencia, así como el número de casos requeridos para cada categoría. En la experiencia personal del autor, la aprobación de tales programas dependía de la realización personal anual de 200 operaciones en infantes y niños, incluyendo 20 operaciones neonatales mayores.

 

4.       Creación del Directorio de Cirugía Pediátrica. Como ocurrió en los Estados Unidos, el ente rector emanó de la American Pediatric Surgery Association creada recién en 1970. APSA formó un Comité de Revisión del Residentado con tres miembros, que solicitaron la aprobación del Board de Cirugía, para constituir su respectivo Directorio de Cirugía Pediátrica. Al proponerse un exigente examen escrito y oral, Beardmore, Randolph y Rowe tomaron y aprobaron el examen, naciendo así el Board de Cirugía Pediátrica en 1975.

 

El problema que tenemos en el Perú es la inexistencia de los directorios de especialistas que se iniciaron en Estados Unidos en la década de 1920. Tampoco tenemos una institución con el prestigio y fortaleza del American College of Surgeons, que formalizara en 1950 el auspicio de 11 programas en cirugía pediátrica.

 

Aquí es donde nuestro ente rector provisional podría convertirse en una moderna Asociación Peruana de Cirugía Pediátrica y replicar el ejemplo de los tres maestros de la cirugía pediátrica norteamericana, sometiéndose al exigente examen para entonces ofrecerlo a cirujanos que califiquen para rendir su primer examen en el nuevo Directorio. Este paso es fundamental, pues va a requerir determinación y paciencia, pero esta institución podría convertirse en un ejemplo a nivel nacional, ya que, eventualmente, la certificación será obligatoria para ejercer como cirujano pediatra en el Perú.

 

5.       Funciones esenciales del Directorio de Cirugía Pediátrica en el Perú: a) Aprobar los programas de entrenamiento cada 3-5 años. b) Certificar los graduados con exigente examen escrito y oral. c) Recertificar los especialistas cada 10 años. d) Velar por el desarrollo de una verdadera calidad de atención a la población infantil.

 

6.       Estudio de fuerza laboral. Puede basarse en el estudio de O’Neill de 1995, que proponía un especialista por cada 100,000 habitantes en edad pediátrica (<18 años). Aplicado este estudio al Perú de 2023, necesitaríamos 100 cirujanos pediatras en el país y 30 en Lima y Callao. El nuevo ente rector deberá estudiar, con respeto y dedicación, el problema de 470 apreciados jóvenes especialistas, 324 de los cuales aparentemente laboran en la capital, según los registros del Colegio Médico. Efectuado el empadronamiento respectivo, se les puede proponer tomar el examen por el recién formado Directorio. Si el graduado desaprobara el examen, tendrá dos oportunidades cada año para aprobarlo. Si falla en los exámenes consecutivos, no podrá ejercer la especialidad a menos que apruebe un Residentado de dos años.

 

7.       Investigación clínica de la práctica cotidiana. Para llegar a este otro aspecto fundamental, el ente rector debe monitorizar los resultados de la nueva cirugía pediátrica peruana. La práctica asistencial debe ser cuidadosamente vigilada por los jefes de servicio hospitalario, incluyendo las descripciones que acrediten elementos importantes como indicación quirúrgica, reporte operatorio detallado, cirujano responsable y sus asistentes, evolución hospitalaria con diagnóstico pre y post operatorios, detallando morbilidad y mortalidad. No menos importante será el seguimiento por el cirujano a corto, mediano y largo plazo. Estudios y publicaciones clínicas serán absolutamente necesarias y, desde luego, cualquier incursión en investigación científica de calidad.

La cirugía pediátrica no se mide por el número de operaciones realizadas, sino por la calidad de la formación, la seguridad de los pacientes, la honestidad intelectual y el compromiso con la mejora continua.

Los avances duraderos no se logran por el esfuerzo de un individuo excepcional, sino por la creación de instituciones que formen a generaciones sucesivas con estándares cada vez más altos. Esta idea aparece, de una u otra forma, en los sistemas de salud y en las especialidades médicas que han alcanzado una fructífera existencia. Los grandes pioneros no solo operaron bien o investigaron: construyeron escuelas del saber, establecieron estándares y formaron discípulos que luego los superaron.

 

Jorge E. Uceda

Miraflores, 25 de julio 2026.

 

 

 

 

viernes, 17 de julio de 2026

CIRUGIA PEDIATRICA EN EL PERU

 

CIRUGIA PEDIATRICA EN EL PERU

Jorge E. Uceda del Campo

Octubre 2023

 

Autor: Graduado en Cirugía General (Mayo Clinic, Rochester, Minnesota) y Cirugía Pediátrica (Children’s Hospital of Michigan, Detroit, Michigan). Diplomado por American Boards of General Surgery and Pediatric Surgery.

 

En 1974, la mortalidad de cirugía neonatal mayor era de 83%. A fines de la década se creó el primer programa de entrenamiento en cirugía pediátrica, de tres años de duración (pediatría, cirugía general y cirugía pediátrica por año), mientras en EEUU duraba 7 años (5 para cirugía general y 2 para cirugía pediátrica).

En 1995 O’Neill estudió los recursos humanos para practicar cirugía pediátrica en EEUU y encontró una prudente relación de un especialista por cada 100000 habitantes en edad pediátrica.1

En el portal del CMP se registran, a octubre 2023, un total de 470 cirujanos pediatras en el país, 324 de ellos (70%) en Lima y Callao.2 La población 0-17 años de 2’924,000 en Lima y 9’711,000 en todo el Perú3 nos sugiere, siguiendo el estudio de O’Neill, que solo se necesitarían 29 cirujanos pediatras en Lima y 97 en Perú.

El párrafo anterior nos indica que 5 programas de entrenamiento en cuatro décadas han quintuplicado la producción de cirujanos pediatras en el Perú, pero las cifras para Lima y Callao ¡se han multiplicado por 10! Como era de esperarse, Lima metropolitana tiene 19 hospitales con servicios de cirugía pediátrica, sin contar con varias clínicas privadas que admiten casos de la especialidad. Pero lo más inaceptable es que las autoridades sanitarias nunca han determinado las cifras de morbilidad y mortalidad de la cirugía neonatal mayor en dichos centros. Nadie controla el funcionamiento y resultados a corto y largo plazo de la cirugía pediátrica peruana. La gran pregunta es si existe una asociación de profesionales de la especialidad que hayan tomado conciencia de la responsabilidad que les compete.

En 1950 un cirujano pediatra alemán llegó a Liverpool y encontró una mortalidad quirúrgica neonatal mayor de 61%. El Alder Hey Hospital recibió a Peter Paul Rickham con los brazos abiertos y en pocos años la mortalidad aludida bajó a 5-10%, cifra que es igual a la observada hoy en los países del primer mundo. Rickham pasó a ser jefe de cirugía pediátrica del hospital de la Universidad de Zurich y falleció a los 86 años en 2003. El autor de esta nota, regresó a su ciudad natal en 1974 y el Hospital del Niño y su alma mater, la Universidad de San Marcos, le cerraron sus puertas. 49 años después, las cifras de mortalidad quirúrgica neonatal mayor en el Perú nunca han sido publicadas.

La importancia de un Organo Rector

En los Estados Unidos, la cirugía pediátrica se desarrolló en la década de 1950 gracias al impulso del Dr. Robert Gross en Boston; en las dos décadas siguientes, sus discípulos expandieron la especialidad y en 1970 crearon APSA (American Pediatric Surgery Association) con la finalidad de promover altos estándares en el cuidado de la cirugía de infantes y niños. Gracias a la visión de sus fundadores, APSA funciona desde 1975 y sus juntas directivas se renuevan anualmente. La aprobación de programas y certificación de los graduados se originan de APSA.4

En el Perú no existe un Organo Rector que apruebe los programas de entrenamiento y certifique a los graduados de dichos programas.

Los residentes de cirugía pediátrica dependen de una arcaica institución llamada Conareme (Consejo Nacional del Residentado Médico), que supervisa todas las especialidades y subespecialidades médicas. Conareme está formada por Minsa (Ministerio de Salud), escuelas médicas con programas de postgrado, la Asociación Peruana de Facultades de Medicina, Colegio Médico del Perú y la Asociación de Médicos Residentes. Es altamente improbable que esta improvisada institución pueda supervisar la gran cantidad de los programas de entrenamiento y finalmente obtener   indicadores confiables de las competencias de sus graduados. En lo que a cirugía pediátrica se refiere, es evidente que nunca evaluaron recursos humanos e, irresponsablemente, graduaron un número excesivo de especialistas.

Estudios de fuerza laboral en cirugía pediátrica

En países desarrollados, varias investigaciones de este tipo han sido publicadas con el fin de asegurar que los especialistas mantengan sus habilidades para efectuar operaciones complejas en el futuro.5-9

Ricketts señala la importancia de “controlar el número de programas de entrenamiento en cirugía pediátrica para reconocer problemas en su distribución, el volumen de casos necesario para mantener buenos resultados y las dinámicas del retiro o cambios de especialidad”.6

No cabe duda que, hace décadas, estos estudios deberían haber sido realizados en Perú.

Propuestas para reformar la cirugía pediátrica en el Perú

1.    Que tres respetados cirujanos pediatras nacionales organicen una encuesta entre los 470 cirujanos pediatras registrados en CMP, con el propósito de elegir un Comité de Reforma de cinco miembros, cuyos nombres serán comunicados al Colegio Médico, Academia de Cirugía, Ministerio de Salud y Asociación Peruana de Facultades de Medicina.

2.    El Comité de Reforma organizará la creación de la Asociación Peruana de Cirugía Pediátrica (APCP), que trabajará en la aprobación de sus nuevos estatutos. La Junta Directiva se renovará anualmente.

3.    APCP creará el Directorio de Cirugía Pediátrica Peruana, que será el Organo Rector de la especialidad y tendrá cuatro funciones fundamentales: a) Aprobar los programas de entrenamiento. b) Certificar los graduados con exigente examen escrito y oral. c) Recertificar los especialistas cada 10 años. d) Velar por el desarrollo de una verdadera atención de calidad a la población. Los miembros del Directorio serán los primeros en tomar el exigente examen (siguiendo el ejemplo de Beardmore, Randolph y Rowe cuando aprobaron el primer examen del American Board of Pediatric Surgery en 1975).

4.    Los nuevos programas serán de DOS AÑOS, después de completar CUATRO AÑOS en Cirugía General. Los nuevos residentes en cirugía pediátrica realizarán 200 operaciones en infantes y niños y 20 operaciones neonatales mayores. Debería producirse un moratorio de cuatro años para que los nuevos postulantes completen su entrenamiento en cirugía general.

5.    Los actuales programas tendrán que ser aprobados por el Directorio. Si un residente desaprueba el examen, tendrá dos oportunidades cada año para aprobarlo. Si falla en dos exámenes consecutivos no podrá ejercer la especialidad a menos que apruebe un nuevo Residentado de dos años.

6.    Es fundamental derogar el aparato legal que mantiene a nuestra cirugía pediátrica cautiva en el siglo pasado. 

Referencias

1 O’Neill JA & al. Update on the analysis of the need for pediatric surgeons in the Unites States. J Pediatr Surg 1995;30:204-213

2 www.cmp.org.pe Octubre 2023

3 www.inei.gob.pe Agosto 2023

4 apsapedsurg.org

5 Dell A & al. Pediatric surgery density in South Africa. J Pediatr Surg.2018;53:2065-2071

6 Ricketts TC & al. Future supply of pediatric surgeons. Analytical study of the current and projected supply of pediatric surgeons in the context of a rapidly changing process for specialty and subspecialty training. Ann Surg.2017;265(3):609-615

7 Nakayama DK & al. Pediatric surgery workforce: supply and demand. J Pediatr Surg. 2009;44:1677-1682

8 Pye JK. Survey of general pediatric surgery provision in England, Wales and North Ireland. Ann R Coll Surg Engl. 2008;90(3):193-197

9 Snyder CL. Temporal geomapping of pediatric surgeons in the United States. J Pediatr Surg. 2008;43:424-429

viernes, 10 de julio de 2026

DESNUTRICION MATERNO-FETAL EN EL PERU

  Jorge E. Uceda – 6 junio 2026

 INTRODUCCION

Perú es un país sudamericano en vías de desarrollo con una central ubicación geopolítica en las costas del Océano Pacífico, entre Ecuador y Chile. En la actualidad, Perú tiene un área de 1.29 millones de Km2 y 34 millones de habitantes. A diferencia de los Estados Unidos, que nació de Trece Colonias ocupando un millón de Km2 en el siglo XVII y hoy posee 9.83 millones de Km2, el Perú incaico del siglo XV tenía 2 millones de Km2, pero mientras los peruanos se peleaban entre sí, perdieron casi la mitad de su territorio.

El Perú de nuestros días es el resultado de más errores que aciertos, fruto de gobiernos improvisados por la predominancia de políticos mediocres, irresponsables y corruptos. Así, mientras Estados Unidos ha tenido una sola Constitución desde 1789, nosotros hemos tenido 12 desde 1823. Nos faltó unos George Washington, James Madison, Benjamin Franklin o Alexander Hamilton. Nosotros hemos desperdiciado grandes mentes que no pudieron contribuir ante la falta de patriotismo o ese característico complejo de inferioridad llamado envidia a los mejores connacionales. Hoy tenemos un Estado elefantiásico que sustenta dos millones de empleados, incluidos caviares y corruptos que, según la Contraloría, ocasionaron un gasto de 24 mil millones de soles en 2023. Y el nefasto actual Congreso de la República, convertido en voraz agencia de empleos, maneja un presupuesto de 1700 millones de soles para 2026. La informalidad es 70% y la pobreza 25.7% en 2025.

La indiferencia cívica, corrupción, pobreza y comunismo mantienen en jaque al país desde 2011, cuando después del “exitoso Alan II” (solo debido a la minería y a la agroexportación), nuestra dividida derecha permitió el triunfo del impresentable Ollanta Humala, promovido además con los dineros de Hugo Chávez. En 2016, PPK y Keiko ganaron, respectivamente, la presidencia y el congreso; nuevamente reapareció esa patológica y autodestructiva conflagración entre peruanos. La democracia se envenenó miserablemente y la izquierda enemiga infiltró las instituciones, incrementó la corrupción y la pobreza y su fraudulento poder electoral instaló en 2021 a un vergonzoso e ignorante ¿presidente? La casta caviar y comunista se dedicó al pillaje, lo que nos salvó de la destrucción del país, como había ocurrido hace más de seis décadas en Cuba y 27 años en Venezuela. El país rico, la resistencia democrática y un gigante llamado Julio Velarde lograron en 2025 exportaciones de 90 mil millones de dólares. Sin embargo, el crecimiento del PBI para la década 2013-2023 promedió 1% y la pobreza monetaria de la población llegó al 30%.

EL SUBDESARROLLO EN EL PERU

Mientras un importante número de ciudadanos ha alcanzado los beneficios de la modernidad, millones de peruanos sufren los estragos del subdesarrollo.

Los ingentes recursos naturales del país no han sido suficiente para sacarlo del subdesarrollo. Ocupamos el 8º lugar en el ranking mundial de países con mayor cantidad de agua, pues tenemos 2 billones de metros cúbicos de agua por año (río Amazonas, lago Titicaca, 12200 lagunas, 1107 ríos, glaciares y otros acuíferos). Pero 10% de su población carece de agua potable y 30% de alcantarillado. Y la lista de riquezas continúan apareciendo en un territorio que ha tiempo debería ser del primer mundo. Este negativo escenario solo puede ser posible en medio de una abundante corrupción, que ha llevado a Transparencia Internacional a calificarnos este año en el puesto 128 entre 182 países.

Habiendo vivido seis décadas como médico, tres de ellas en los Estados Unidos, me fue natural investigar la salud en el Perú. La encontré regimentada por un anacrónico sistema que clamaba urgente modernización. En 2005, hace una generación, empecé a escribir sobre reforma de la salud en el Perú, detallando el cómo en un libro digital publicado en junio 2024.1 Progresivamente fui llegando a la conclusión que la causa de nuestro subdesarrollo tenía una base científica que se encontraría en el sector de la salud pública.

EL PROBLEMA DE LA ANEMIA

En 1992 el Ministerio de Salud reconoció dos crónicos flagelos sanitarios en la infancia: la anemia y la desnutrición.2 La anemia, medida en infantes de 6 a 36 meses, afectaba a 68.7% y la desnutrición crónica a 36.5%. Su manejo consistió en una serie de once ambiciosos programas nacionales, pero con mediocres resultados hacia 2005 (anemia 56.8% y desnutrición 31%). El prestigioso y recordado economista y periodista Fritz Du Bois remarcaba en 2004 que “el problema con estos programas fue la gran cantidad de instituciones a su cargo, pero sobre todo la superposición de poblaciones objetivo y metas de los mismos”.3 Se estimó que esos programas costaron unos 100 millones de dólares.4 Con el tiempo, la prevalencia de la anemia pasó a ser reportada con frecuencia en diversos medios noticiosos.

Un Decreto Supremo en 2018 estableció el denominado Plan Multisectorial de Lucha Contra la Anemia, que involucraba nada menos que a 15 Ministerios, todo descrito en 124 folios. Se presentaron 29 indicadores y metas nacionales y regionales.5 Considerando una anemia de 43.6% en 2017, se fijó la meta de reducirla a 19% en 2021. Lastimosamente, los resultados mostraron unas cifras de anemia de 38.8% para 2021 y 42.4% para 2022.6 En 2023 tuvimos 43.6% y en 2024, 42.8%.7

Finalmente, en setiembre 2023, el Colegio Médico publicó un seminario de seis largas sesiones que tuvieron lugar entre junio y agosto, titulado “La Anemia Infantil en el Perú: Situación y Retos, una Nueva Perspectiva”. El documento de 218 páginas contenía extensas discusiones de reconocidos especialistas, con el fin de analizar la falta de resultados en la reducción de la anemia. Lo más rescatable fue que la anemia reportada era ferropénica (bajo hierro) en menos del 50% de los casos y la mayoría solo era del tipo nutricional (hierro normal). Como es sabido, la administración de hierro ha sido ampliamente difundido entre la población. Fue interesante que se reconociera la necesidad de dirigir las intervenciones hacia la gestante. Igualmente, en la sesión final de dicho evento, un prestigioso docente e investigador de Cayetano Heredia dijo: “La anemia es un síndrome que depende de una amplia etiología y las discusiones producen una cierta confusión; es como si creáramos un programa nacional de control de la fiebre, no tendría sentido aplicar un programa conjunto debido sus numerosas causas. Necesitamos una aclaración conceptual, debemos rediseñar todo esto pensando que el blanco es el desarrollo y a partir de ahí diseñar toda la estrategia”.8

 El fracaso de las instituciones públicas motivó la generosa intervención privada de grupos generalmente empresariales en comunidades urbanas o rurales, muchas con cuantiosas inversiones. Sendas páginas web publican sus intervenciones con logros comunitarios esperanzadores. Considero que la anemia infantil es una manifestación de la pobreza, como lo demuestra el cuadro adjunto.

                 Cuadro: Anemia, pobreza monetaria y PBI en Perú, 2004 – 2023.

Las barras amarillas grafican % de pobreza entre 2004 y 2023. Los puntos rojos muestran % de anemia infantil (6-36m). Las líneas azules indican % de crecimiento del PBI entre 2005-2011, 2011-2020 y 2018-2023. Se observa la disminución de la pobreza y la anemia con un PBI creciendo a 6.42% por año y el retorno de ambas con PBI creciendo alrededor del 1%.

Según el BCRP, desde el 2024, el PBI creció a 3.3% y la pobreza monetaria bajó a 25.7% en 2025. Consecuentemente, el porcentaje de anemia infantil (6-36 meses) bajó a 34.9% según INEI. Estas cifras actuales confirman que la anemia infantil está íntimamente relacionada con la pobreza ciudadana.  

Estoy convencido que la pobreza en el Perú origina un círculo vicioso que deviene en una desnutrición crónica que afecta madres gestantes, produciendo un retardo en el crecimiento fetal con serias e irreversibles alteraciones genómicas y neurológicas. Este fenómeno se denomina desnutrición materno-fetal (DMF) y es previsible, pero ha sido ignorado durante décadas por las autoridades de salud. Y me temo que, si hubiera sido conocido, podría haberse mantenido oculto por motivos ideológicos.

DESNUTRICION MATERNO-FETAL

La desnutrición es un tipo de malnutrición que se origina cuando el cuerpo no produce los nutrientes suficientes. La malnutrición, en cambio, es un estado nutricional que se desvía de lo normal y puede incluir la desnutrición, el sobrepeso y la obesidad.

La Desnutrición Materno-Fetal (DMF) se presenta en países con una alta incidencia de pobreza. La desnutrición afecta a la gestante, creándose un fenómeno metabólico intrauterino que altera el desarrollo genético y neurológico del feto.

Visualizando el problema

a)      Crecimiento fetal intrauterino:

           

                                  Normal                                      Retardado

La desnutrición de la madre gestante, en su primer trimestre, afecta el desarrollo placentario, produce retardo en el crecimiento intrauterino y altera la expresión genética del genoma placentario y fetal. Al final del segundo trimestre y durante el tercero ocurre el desarrollo del cerebro fetal, el cual sufre daños irreparables

b)     Fotos:

    


Se muestra a gestante desnutrida por su situación de pobreza; al inicio de su embarazo, evidenció bajo peso, talla e índice de masa corporal. La segunda presenta a una joven madre con su bebe a cuestas; es altamente probable que la desnutrición materna haya afectado al infante.

c)      Cifras elocuentes:

Según INEI, a junio 2024 la población fue de 34’039,000, de los cuales 17’163,000 fueron mujeres. Si redondeamos la pobreza a 30%, tenemos 5’149,000 mujeres pobres y 1’354,000 mujeres pobres entre 15-49 años. En 2023 se registraron 462,755 nacimientos en el país, con 138,826 en situación de pobreza.

En 2023, un estudio de MINSA sobre el estado nutricional de gestantes que accedieron a puestos de salud, encontró 27,567 gestantes desnutridas, un 10.5% del total. Es muy probable que nuestras gestantes en situación de pobreza presenten un alto porcentaje de DMF.

d)     Círculo vicioso:

Consideramos que en las últimas décadas se ja producido un círculo vicioso que mantiene al Perú cativo en el subdesarrollo: Pobreza – Desnutrición – Madre gestante desnutrida – Neonato con taras genéticas y cerebrales. Si bien carecemos de estudios confirmatorios, la mediocridad de nuestros indicadores sanitarios publicados por la OMS (puestos 11-13 en relación a 21 países latinoamericanos), nos permite considerar que albergamos generaciones enteras de nuevos ciudadanos con profundas limitaciones socioeconómicas y mentales.

Revisión somera de la literatura

Recientes estudios sobre DMF en países emergentes concluyen que el resultante retardo en el crecimiento intrauterino (RCIU) ocurre seis veces más frecuentemente que en países desarrollados. En el mundo, anualmente, nacen 30 millones de infantes con RCIU, 75% en Asia, 20% en Africa y 5% en Latinoamérica.9,10

En 2008, la revista Lancet publicó una serie de artículos sobre desnutrición materna e infantil, afirmando que produce millones de muertes en el mundo y constituye el principal problema de salud pública para países en vías de desarrollo. Además, preconizaban la necesidad de un manejo precoz y el reconocimiento de sus efectos a largo plazo.11-15

Habiendo estudiado prestigiosas publicaciones internacionales de reconocidos expertos manejando gestantes con carencias nutritivas en países en vías de desarrollo, encontramos unos 50 artículos científicos que describían intervenciones nutricionales en madres gestantes desnutridas y sus recién nacidos. Los seguimientos prolongados incluían la medición del cociente intelectual de los niños a la edad de 8 años con el fin de demostrar el éxito del manejo preventivo. Nuestra investigación fue reportada en la revista médica de la Universidad Cayetano Heredia en junio 2021.16 Fue decepcionante comprobar la falta de publicaciones nacionales sobre el tema. Concluíamos que nuestro empobrecido capital humano es originado por la desnutrición de la gestante, que produce serias y frecuentes alteraciones en el genoma del embrión y en el sistema nervioso fetal. Propusimos una agresiva intervención nutricional en los primeros dos años de vida. Por otro lado, dejamos constancia que el consenso de expertos estimaba que la prevención del problema requería de una fuerte inversión necesaria no solo para la presente sino para la siguiente generación.

También en 2021, un importante grupo de investigación colombiano publicó su “Revisión de Alcance sobre Nutrición Materna y el Desarrollo Neurológico”.17 Las revisiones de alcance son proyectos exploratorios que mapean sistemáticamente la literatura disponible sobre un tema, identificando conceptos clave, teorías, fuentes de evidencia y lagunas en la investigación. Los autores estudiaron artículos publicados entre 2000-2020 sobre desnutrición materna y la inadecuada ingesta de vitaminas (B12, ácido fólico, A, D, E, K), micronutrientes (cobre, hierro, creatina, colina, zinc, iodo), macronutrientes (ácidos grasos, proteínas), dietas ricas en grasas, dietas ketogénicas y dietas hipercalóricas. De los 3590 artículos revisados, 84 estudios fueron incluidos en base a la síntesis cualitativa.

En su introducción, los autores hacen un recuento de los avances sobre la nutrición materna y el desarrollo fetal durante la segunda mitad del siglo XX. Las investigaciones en la década del 60 señalaron la sucesiva importancia del ácido fólico y el hierro durante la gestación. Después vinieron estudios sobre desnutrición materna y el fenómeno de la “programación fetal”, hasta que con el nuevo siglo se empezó a publicar la directa influencia de la nutrición de la gestante sobre el desarrollo nervioso fetal y del recién nacido. La abundante información obtenida arribó a las siguientes conclusiones:

-          La desnutrición durante la gestación está relacionada con la falta de crecimiento y maduración de las estructuras cerebrales, especialmente de la corteza cerebral prefrontal, el cerebelo, el hipotálamo y el sistema nervioso autonómico.

-          La deficiencia de micronutrientes produce alteraciones en la memoria y el neurodesarrollo (hierro), anomalías congénitas, cretinismo, déficit de conocimiento y disfunción motora (iodo), alteraciones tempranas como defecto del tubo neural (folatos), alteraciones neuronales (vitamina A), problemas en la neurogénesis y angiogénesis en el hipocampo fetal (colina).

La deficiencia de macronutrientes también es importante en el desarrollo nervioso fetal, especialmente la ausencia de ácidos grasos poliinsaturados (omega 3); finalmente, el déficit proteico ha sido asociado también con desórdenes neuropsiquiátricos.

La investigación del instituto colombiano es la más completa evidencia científica que asocia la desnutrición con el pobre desarrollo cerebral.

SITUACION EN EL PERU

En el Perú, la ciudadanía desconoce mayoritariamente el problema que estamos discutiendo. Los políticos presentan su plan de gobierno afirmando que, en salud, desaparecerán la anemia infantil en 5 años. Avances quirúrgicos son anunciados por la prensa con fruición. Pero el nacimiento de inocentes con taras genéticas y cerebrales durante décadas no es noticia. ¿Cómo no albergar el sueño de lograr prevenir el infortunio de vivir en un país indiferente o ignorante de su principal problema de salud pública? Los diagnósticos y demás estudios sanitarios locales han sido insuficientes por su inconsecuencia. La intervención nutricional publicada en la literatura ya existe con detalle. Solo tenemos que aplicarla sin demora. Nosotros proponemos un plan de prevención de la DMF que pasamos a discutir.

PREVENCION DE LA DESNUTRICION MATERNO-FETAL EN EL PERU

En la actualidad tenemos un gobierno ideologizado con insuficiente gobernanza en salud y una frondosa corrupción, que nos impide organizar, científica y económicamente, una cruzada nacional de 10 a 20 años de duración. A escasos días de culminar un fraudulento proceso electoral, no sabemos qué dirección tomará el Estado Peruano. Solo un gobierno democrático puede eventualmente iniciar la prevención de la DMF, que requerirá dos grandes pasos:

PLAN PILOTO

1. Este indispensable, ambicioso pero impostergable proyecto tiene que iniciarse a nivel distrital en el país. Con el fin de asegurar un mejor control de las cifras, especialmente en cuanto a seguimiento necesario y manejo presupuestal, se planea el posible concurso inicial de los siguientes consejos distritales: La Molina, San Juan de Miraflores, Villa María del Triunfo, Pachacamac, Lurín y Villa El Salvador.

2. Por lo expuesto, creemos que la Municipalidad Metropolitana de Lima, con sus Hospitales de la Solidaridad, sería la institución idónea para llevar a cabo esta tarea.

3. Elegidos los distritos, identificar a las gestantes en situación de pobreza y ofrecerles su inclusión en el programa de prevención de la DMF. Si la gestante es menor de edad, el permiso familiar es indispensable. En vista de que la malnutrición del feto afecta su desarrollo genético durante el primer trimestre de la gestación y el sistema nervioso al principio del tercer trimestre, las gestantes incluidas para someterse a recuperación nutricional intensiva serán organizadas en dos subgrupos: gestación temprana y gestación tardía, separados por edad gestacional de 20 semanas.

4. Intervención nutricional. Cada gestante recibirá una evaluación médica completa, incluyendo el índice de masa corporal y ecografías prenatales. Evaluadas las futuras madres, la intervención nutricional incluye dos categorías:

            a) Materna: Gestantes recibirán una dieta hiperproteica con omega 3 y micronutrientes (hierro, zinc, iodo, vitamina A, ácido fólico y vitamina B). Cada paciente recibirá controles prenatales hasta completar sus embarazos. En cada caso, el crecimiento intrauterino y posibles anomalías serán investigados. El trabajo de parto será hospitalario. Detallada información familiar es fundamental.

            b) Recién nacidos: Si las gestantes asumen lactancia materna, la nutrición se realizará con leche materna fortificada hasta alcanzar 24 cal/onza. Si no se elige lactancia materna, la nutrición se hará con una fórmula enriquecida para alcanzar 24 cal/onza. De acuerdo con el estudio pionero de Lucas en 1998, la intervención nutricional neonatal será de cuatro semanas. Luego, se mantendrá una adecuada nutrición en los primeros dos años de vida.

5. Seguimiento: Todos estos niños serán seguidos durante 8 años, al cabo de los cuales se les medirá el Cociente Intelectual por el método de Wechsler. Dichas pruebas son tres: CI verbal, funcional y total. Adicionalmente, creemos importante la medición del CI a los 16 años, de acuerdo con controles publicados por Lucas en 2009. Este tipo de seguimientos han sido practicados con todo el rigor científico de conocidas instituciones de primer mundo, pero hechas en países emergentes. En el Perú solo nos resta aplicar la metodología empleada para exitosamente prevenir la DMF.

6. Naturalmente, la labor sanitaria y presupuestaria de este Proyecto Piloto desarrollado por la Municipalidad Metropolitana (Gobierno) de Lima debe abarcar un tiempo prudencial de 1-2 años. Confiamos que el éxito de este proyecto pueda permitir la creación de un Instituto altamente confiable y sostenible en el tiempo para trabajar en todo el territorio nacional.

INSTITUTO DE PREVENCION DE LA DMF

Creación de un organismo especializado y autónomo, tipo Banco Central de Reserva, para gestionar a nivel nacional el programa aplicado en el proyecto piloto. Se trata de asegurar la continuidad institucional, libre de influencias gubernamentales y políticas y evitar la superposición de poblaciones objetivo y metas de los mismos, según enseñaba Du Bois.

Esta institución se creará durante la duración del programa piloto. Deberá contar con un Directorio ad-honorem, elegido cada 1-2 años y con prominentes profesionales y técnicos peruanos contratados a tiempo completo mediante estricto concurso nacional. El presupuesto será auditado anualmente por acreditadas firmas nacionales o extranjeras. Es fundamental precisar que el Instituto debería solicitar y contar con el reconocimiento y entusiasta apoyo de las diferentes instituciones de salud del gobierno. Los investigadores de este imprescindible organismo facilitarán frecuentes reportes y presentaciones de los avances logrados.

Una función especial del Instituto consistirá en el seguimiento médico de los neonatos intervenidos nutricionalmente por 8 y 16 años, para medirles el Coeficiente Intelectual (verbal, funcional y total) por el método de Wechsler.

Un buen coeficiente de inteligencia infantil es importante para una vida exitosa, para producir liderazgos y mejores logros escolares. Una fuerte inversión real es necesaria no solo durante la presente sino también en la siguiente generación. Los fondos pueden venir de fundaciones extranjeras o nacionales. Es urgente educar selectivamente a las mujeres que aún sufren de pobreza, darles asistencia social por especialistas comunitarios y proveerles de nutrición y suplementos. Nuestro capital humano florecerá y ocho años después podremos demostrar que tendrá un futuro promisor.

El cálculo apropiado de los fondos requeridos, escapa al conocimiento de los profesionales de la salud, pero tenemos expertos economistas financieros que podrían no solo elaborar y cuantificar los presupuestos, sino también interesar fundaciones nacionales o extranjeras que hagan posible este sueño.

PALABRAS FINALES

El 3 de noviembre de 1937, el gran César Vallejo escribió su angustioso y desgarrador poema Los nueve monstruos, que finalizaba diciendo

            Señor Ministro de Salud: ¿qué hacer?

            ¡Ah! desgraciadamente, hombres humanos,

            hay, hermanos, muchísimo que hacer.

Han pasado casi nueve décadas y los ministros de salud continúan ignorando la tragedia del Perú profundo, donde nacen generaciones de niños con taras genéticas y neurológicas. ¿Quién no ha visto niños peruanos que subsisten en la pobreza? Estamos acostumbrados a mirarlos con su talla pequeña, flacos y pálidos, viviendo en zonas periféricas y poblaciones alejadas o en la capital, acompañando a familiares pidiendo limosna. Sin embargo, la costumbre adormita la iniciativa y conduce a la indiferencia. Cada ciudadano tiene por delante su propia realidad y la percepción de los problemas depende a veces de revelaciones periodísticas.

Desgraciadamente, hombres humanos peruanos, el problema descrito que nos hemos esforzado en resumir con 3700 palabras, es que ello no es noticia. Los periodistas, los políticos y las autoridades de salud solo piensan en el futuro cercano. La clave está en el largo plazo. Si revisamos nuestra historia reciente y aceptamos que debemos proteger nuestra descendencia sumida en la pobreza más injusta, solo nos queda aplicar la receta descrita y prevenir la Desnutrición Materno-Fetal. Solo entonces romperemos el circulo vicioso que nos mantiene cautivos en el subdesarrollo. El Perú solo será mejor cuando recordemos lo que cantaba Cavero… que somos hermanos…

REFERENCIAS

1.      Uceda, JE. Uceda JE. Reforma de la Salud para la Próxima Generación.   https://drive.google.com/file/d/1y5dZz1Vbs4JB6b5js2I8tQt-FQVtKUrX/view?usp=drive_link  junio 2024.

2.      Ugarte, O. Aprender de la experiencia para vencer la anemia. Ideele 2019, Nº284.

3.      Du Bois, Fritz. Programas sociales, salud y educación en el Perú: Un balance de las políticas sociales. Instituto Peruano de Economía Social de Mercado (IPESM). 2004.

4.      Vásquez, E. y Riesco, G. “Inversión social para un buen gobierno en el Perú”. Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico. Lima. 2000.

5.      https://www.gob.pe/institucion/midis/informes-publicaciones/272499-plan-multisectorial-de-lucha-contra-la-anemia. 2018.

6.      www.gob.pe INEI, 2022.

7.      www.gob.pe ENDES, 2024.

8.      https://www.cmp.org.pe/wp-content/uploads/2023/11/INFORME-DEL-SEMINARIO-LA-ANEMIA-INFANTIL-EN-EL-PERU.pdf

        9.      Sharma D. Intrauterine growth restriction: Antenatal and postnatal aspects. Pediatrics. 2016;10:67-8

       10. Kesavan K, Devaskar SU. Intrutero growth restriction: Postnatal monitoring and outcomes. Pediatr Clin N Am. 2019;66:403-4

        11.      Black RE, Allen L, Bhutta Z, et al. Maternal and child undernutrition: Global and regional exposures and health consequences. Lancet. 2008; 371(9608):243- 60. doi: 10.1016/S0140-6736(07)61690-0

         12.      Victora CG, Adair L, Fall C, Hallal PC, et al Maternal and child undernutrition: Consequences for adult health and human capital. Lancet. 2008; 371:340- 357.

          13.      Bhutta ZA. What works? Interventions for maternal and child undernutrition and survival. Lancet. 2008; 371:417-440. 

           14.      Bryce J. Maternal undernutrition: Efective action at national level. Lancet 2008; 371:510-526.

            15.      Morris SM. Effective international action against undernutrition: Why has it proven so difficult and what can be done to accelerate progress? Lancet 2008; 371:608-621.

             16.      Uceda JE, Caravedo-Reyes L, Figueroa ML. Malnutrición materno-fetal: Revisión de la bibliografía internacional y la urgencia de estudios, prevención e intervención en el Perú. Rev Med Herediana. 2021;32:52-58

              17.      Cortés-Albornoz ME et al. Maternal Nutrition and Neurodevelopment: A Scoping Review. Nutrients 2021, 13(10), 3530; https://doi.org/10.3390/nu13103530